Formación y Empleo - Entrevista a Jose María Gallego

José María Gallego, emprendedor y empresario sevillano.
José María Gallego, emprendedor y empresario sevillano. ©Diego Ocaña
Entrevista a Jose María Gallego

ENTREVISTA A JOSE MARÍA GALLEGO, EMPRENDEDOR Y EMPRESARIO.

José María Gallego, emprendedor y empresario sevillano.

Mientras sus amigos soñaban con ser jugadores del Betis, José María Gallego lo hacía con ser el presidente de este famoso club de fútbol andaluz.  Quizá lo llegue a ser algún día. Lo que sí ha logrado ya, con tan solo 36 años, es crear una cadena de clínicas dentales que cuenta con 47 centros en la actualidad. Además, es el artífice y propietario de una empresa especializada en reformas y acondicionamiento de locales en franquicia, de una gestoría - consultoría de empresas y de una empresa de marketing y buzoneo. En compañía de su amiga y socia, Patricia Ramírez, acaba de montar una empresa de ropa positiva, además de la web Optimismo Interior Bruto. Y el pasado mes de marzo, publicó su primer libro: A 42 Km de la felicidad, una obra de motivación para aquellos que quieran embarcarse en un nuevo proyecto vital, como por ejemplo cruzar la meta en su primer maratón. También ha sido el promotor de varios proyectos solidarios, entre ellos, SísepuedeNY. Inquieto e inconformista, se considera más un emprendedor que un empresario. “A mí lo que me gusta es estar siempre en el desarrollo de nuevos proyectos, en crear nuevas empresas”.

Estudió Relaciones Laborales porque la nota media de Selectividad no le dio para entrar en la carrera de 5 años de Educación Física, que era lo que realmente quería hacer; realizó un Máster en Bolsa y Mercados Financieros con la intención de hacerse rico rápido (“cosa que no logré”), y estuvo trabajando en una empresa holandesa, primero como consultor, luego como jefe de oficina y, por último, como director regional para toda Andalucía. “Pero de pronto, dejé de silbar” y, a la vuelta de unas vacaciones de verano, decidió dejar la empresa, a pesar de que no tenía nada, ningún otro trabajo a la vista

Él mismo cuenta en este audio su trayectoria profesional. (Enlace a audio)

AC: ¿Qué fue lo que te llevó a convertirte en empresario y emprendedor?

José María Gallego: Después de dejar mi trabajo en la empresa holandesa, en la que aprendí muchísimo porque los holandeses son unos maestros en temas de formación y desarrollos de equipos, y después de estar un mes en búsqueda no muy activa de empleo, me surgió la oportunidad de trabajar como director de una clínica dental. Me resultó atractivo porque era algo totalmente diferente a lo que había hecho hasta entonces, me agradaba la idea de estar trabajando allí con una batita blanca. Pero la filosofía de la empresa no me gustó, porque veían al paciente como negocio, no como alguien que busca una solución a un problema sanitario. Aprendía qué era lo que no había que hacer, pero también que era un modelo de negocio muy interesante, muy rentable en un momento en el que en España estaban floreciendo este tipo de clínicas dentales a pie de calle, con una imagen corporativa. Y vi que era una buena oportunidad de subirme a ese barco de la odontología y decidí montar mi primera clínica. Eran tiempos en los que los bancos daban crédito a alguien que no tenía nada, como era mi caso. La monté, el resultado fue bastante bueno; luego vino una segunda clínica a los 6 meses con un socio, hasta que decidimos separarnos. Cada uno se quedó con una, yo decidí desarrollar mi modelo de franquicia y mi idea de negocio dentro del sector, hasta llegar a las 47 clínicas que son las que tengo en este momento.

En este audio, José María cuenta su modelo de negocio: (Enlace audio)

AC: ¿Cómo surge la idea del libro A 42 Km de la felicidad?

José María Gallego: Cuando estaba preparándome para mi primera maratón en Nueva York. Y se consolida cuando volví del Maratón de Valencia. La idea era trasladar mi experiencia en la preparación de un maratón y compartirla con todos los que se planteaban desde cero este gran reto, siempre intentando que el enfoque fuese algo más mental y emotivo que técnico, porque para eso ya están entrenadores personales y grandes expertos en la materia.

Mi único objetivo era divertirme escribiendo, e intentar compartir un mensaje en forma de una experiencia única que recomiendo a todo el mundo: plantearse correr un primer maratón. No hay mejor forma, que al menos yo conozca, de conocerse a sí mismo y encontrar la felicidad al ver un gran objetivo cumplido; encontrar un aliciente nuevo en la vida en forma de superación personal.

AC: ¿Cómo consigues, siendo un escritor novel, que te publique la editorial Alienta?.

José María Gallego: En un principio, mi intención era publicarlo con una pequeña editorial de Sevilla, Editorial Punto Rojo, con la que mantengo una buena relación. Pero Alienta se interesó por el proyecto, y no dudé en aprovechar esa gran oportunidad.

Quiero destacar el apoyo y la comprensión de la Editorial Punto rojo, con quien ya tenía comprometido el libro inicialmente. Me facilitaron todo lo posible que pudiera publicar con Planeta. Consideraban, igual que yo, que era una gran oportunidad para mí. Y siempre valoraré ese detalle. No es fácil encontrar hoy en día proyectos donde primen las relaciones personales sobre las profesionales, y esta editorial me lo demostró, algo de lo que estoy agradecido.

José María Gallego publicó su primer libro en marzo del 2012.

AC: ¿De dónde te viene la afición al deporte y qué te aporta?

José María Gallego: He hecho deporte toda mi vida. Recuerdo que desde muy pequeño me quedaba, siempre que podía, hasta las tantas viendo en la tele retransmisiones deportivas, y he practicado muchísimo deporte siempre: natación, fútbol, voleibol, vóley playa... Hasta los 28 años, que ya decidí dejar de practicar deporte al nivel en el que lo estaba haciendo, que era casi profesional. Porque no quería verme con treinta y tantos años con mi casa llena de trofeos, pero sin un futuro. Entré en una etapa en la que me centré en los proyectos empresariales, y ahora que están consolidados, he vuelto a retomar la práctica del deporte con muchísima intensidad.

En cuanto a lo que me aporta, para mí primero es una vía de escape. Tengo jornadas de trabajo muy intensas, yo digo que trabajo como los judíos, de lunes a lunes, sobre todo cuando la empresa es tuya, y el deporte me permite desconectar totalmente. La hora, hora y media o dos horas que algunos días le dedico al deporte, para mí es un momento sagrado donde no hay ni twitter, ni móvil, ni empresa ni nada más que deporte. Una vía de escape perfecta para distraer la mente. Y en segundo lugar, el deporte me aporta la satisfacción de buscar nuevos retos y medirme a mí mismo, saber hasta dónde soy capaz de llegar. Dar un paso más y medirme para saber dónde está mi límite en este terreno.

José María Gallego, optimista, deportista y solidario.

AC: ¿Y tu interés por el optimismo y la solidaridad?

José María Gallego: El optimismo para mí es una filosofía de vida, no entiendo la vida si no es pensando que siempre habrá algo mejor mañana. Es cierto que es una parte genética, sobre todo de mi madre, que aunque no tuvo de joven una vida fácil, siempre ha sido una persona extremadamente positiva, alegre, dinámica. Pero también tiene un gran componente de actitud ante la vida. La actitud de verla pensando que mañana puede ser mejor o lamentándote y quejándote de lo que tiene de negativo. Es una actitud que yo practico hace muchos años y que reflejo en mi libro. En el primer capítulo, cuento una historia que siempre incluyo en las jornadas de motivación en las que participo y en las jornadas con los miembros de mi equipo, que de forma resumida es la siguiente: mi objetivo cada día es levantarme por la mañana silbando, ir al trabajo silbando y volver a casa después del trabajo silbando. Y el día que dejo de levantarme silbando, el día que dejo de silbar, tengo que encontrar un proyecto nuevo que me haga volver a silbar, a ilusionarme. Y eso es lo que le recomiendo a todo el mundo. Si dejas de silbar, algo está fallando, algún cambio necesitas en tu vida.

Mucha gente confunde el optimismo con estar lejos de la realidad. Yo creo que no, que se puede ser optimista y realista a la vez, pero siempre sabiendo que es una actitud ante la vida que te va aportar cosas positivas, sobre todo a ti mismo, y también a los que tienes alrededor, por esa energía positiva que transmites. Creo que no hay una cosa que se contagie más que el optimismo. Uno de los requisitos en los procesos de selección para mis empresas es que las personas que vayan a entrar a formar parte del equipo, sean optimistas, personas optimistas y dinámicas.

La solidaridad es algo que lo tienes o no lo tienes. Si no lo llevas dentro, se puede desarrollar un poquito, pero poco más. Es tener desarrollada esa empatía, ponerte en el lugar del otro y pensar que porque a ti te vaya bien, no a todo el mundo le va igual. Y querer ayudar a personas que lo necesitan realmente. La solidaridad también se tiene un poco por egoísmo,  porque te sientes bien ayudando a la otra persona. Hay gente que obtiene la satisfacción comprándose unos zapatos de 200 € y otros que la obtienen ayudando a los demás. Es una forma también de calmar esa inquietud que tenemos por ser feliz. Cada uno encuentra la felicidad haciendo cosas diferentes.

AC: ¿A qué crees que se debe tu éxito como empresario y emprendedor? ¿Cuáles crees que son tus principales fortalezas?

José María Gallego: La primera, capacidad de trabajo. Para llegar a donde he llegado, he invertido mucho esfuerzo, muchas horas de trabajo,  jornadas de 14 horas. También fuerza de voluntad y perseverancia.

Además hay parte de temeridad, la temeridad para tomar decisiones arriesgadas, que con los años van siendo más meditadas, aunque siempre arriesgadas. Echo la vista atrás, y decisiones que tomé al principio, ahora no las tomaría.

AC: ¿Qué consejo darías a alguien que quiere montar en estos momentos una empresa?

José María Gallego: Con esto soy crítico y realista. Se está poniendo de moda la palabra emprender y las charlas motivacionales de las que estoy empezando a huir, porque yo considero que el emprendedor, al final, no necesita motivación externa. Un verdadero emprendedor ya lleva la motivación intrínseca, y lo que necesita no es motivación exterior, sino que alguien le dé financiación, que le guíe y le ayude a canalizar esa energía, esa motivación que lleva dentro.

Me llaman para dar charlas motivacionales a emprendedores, y yo siempre digo lo mismo, es muy fácil llegar, pegar cuatro gritos, decir cuatro frases inspiradoras, y salen todos de allí dando saltos, locos por montar su empresa. Huyo cada día más de dar esas charlas, porque es poco honesto, porque cuando salen y van al banco todo ilusionados para montar su empresa, se encontrarán con la realidad: que no le van a dar financiación. Creo que hacen falta menos charlas de motivación y más ayuda para que puedan encontrar la financiación necesaria.

A esos que empiezan, a esos emprendedores, les aconsejo que no pierdan su sueño, que se lancen, pero que tienen que centrarse en buscar la inversión necesaria y el modo de hacer su negocio rentable. Que no se enamoren de una idea, que sean muy prudentes, que no se embarquen en un proyecto por una idea romántica que no tiene una rentabilidad detrás, porque eso les va a provocar una frustración que quizás les impida llevar a la realidad otro proyecto más adelante.

AC: Y a los están en búsqueda de empleo, ¿qué les dirías?

José María Gallego: La realidad es que en este país, las circunstancias en este momento son muy complejas para encontrar empleo, pero también pueden ser todo lo complejas que nosotros queramos. Quiero decir que, si yo estoy buscando empleo y me digo que tengo muy mala suerte, porque no me sale nada, lo primero que tengo que preguntarme es dónde estoy buscando empleo. ¿En mi barrio, en mi ciudad, en mi provincia? El mundo es mucho más amplio. Yo sé que suena duro decirlo, pero hay otros países donde puedes encontrar trabajo. Evidentemente, a todo el mundo le gusta estar cerca de su casa, pero a lo mejor es el momento de dar el salto fuera y vivir una experiencia diferente, salir de esa zona de confort. Eso es lo que hicieron otros hace 50 años. Nuestros abuelos, por desgracia, se fueron a Alemania y a Francia. Si muchos estamos aquí ahora es quizás porque ellos emigraron, dieron un paso al frente y vieron una realidad: aquí no tengo la oportunidad, tengo que ir a buscarla a donde esté. Salir fuera te va a aportar siempre cosas positivas: conocer otra cultura, conocer otras personas, otra forma de vida. Decir esto quizás no sea políticamente correcto, pero es la realidad. Esperar a que alguien nos solucione la papeleta es un poco engañarnos a nosotros mismos y es algo que nos hace perder el control. Así que el consejo es que se abran a nuevos horizontes, que el mundo no se acaba en Sevilla, ni en Madrid, ni en Barcelona. Que ahí fuera hay un mundo de oportunidades, y si hay que salir, habrá que hacerlo. Pero lo que no podemos es quedarnos de brazos cruzados y lamentándonos.

Si te ha interesado este artículo, también te pueden interesar:

Cómo descubrir tu talento

Autoconocimiento y empleo